¿Qué proporción de satisfacción le das a cada etapa de tus viajes? ¿Cuánto te gusta el armado, los vuelos o el destino final?

Desde hace mucho tiempo que en Ratamundo nos encanta armar viajes.

O quizá no tanto. Se sorprenderían al saber que no hace tanto no tenía pasaporte.

A pesar de ello, me parece que siempre me gustó el armado de los viajes, el llegar a un destino, y volver de otro, el buscarle la vuelta para conectar varias ciudades en el medio. El ir completando vuelos, alojamientos, conexiones terrestres, como si fuera un rompecabezas. Y sin tener miedo de tener vuelta sin ida, o tener un alojamiento carísimo ya reservado en una isla a la que todavía no se cómo vamos a llegar.

Ahora bien… cuándo uno busca un destino, emite un vuelo, lo hace por tramo, o elige multidestino para que el vuelo largo agregue valija al vuelo corto, cuándo entrás y salís de Agoda varias veces para que te manden mayor descuento, cuándo buscás a las 2 am vuelos regalados de Buenos Aires a Ushuaia, la adrenalina viajera corre por nuestras venas.

En una segunda etapa, el llegar al aeropuerto con MUCHO tiempo de anticipación, pasar por la fila corta para despachar valijas, por ESE status match conseguido en la aerolínea o alianza, el ir a una sala vip y descansar un par de horas con cómodos sillones, rica comida, un café con leche, algún licor para el que le gusta, algunos con dormis o incluso una linda ducha, tiene para nosotros una emoción especial:

Los despegues y aterrizajes, sentir esa potencia de esas increíbles máquinas que son los aviones, el estar en el aire entre nubes, nos brinda otra adrenalina especial al viajero.

El servicio en el aire, es motivo de otra gama de satisfacciones, sobre todo si volamos en business:

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Y finalmente, llegaremos a nuestro destino. Interminables caminatas recorriendo históricos lugares, museos, edificios, miradores, la integración con la gente del lugar, los ferrys en mares paradisíacos con el viento y el sol del Índico pegando en nuestros rostros…. Ya sea en Maldivas

O en las bellísimas Seychelles:

Y las comidas, que han llegado a transformarse en una marca de cada lugar que resulta imperdible conocer a fondo

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Bueno, llegamos hasta acá, para hacernos la pregunta a la que estaba dirigida este post: ¿Qué proporción de satisfacción te representa cada etapa de tu viaje? Armado, vuelos, salas vip, traslados, destino final

En mi caso, y sólo es mi caso, la satisfacción viene dada por estas proporciones:

  • Un tercio de satisfacción es armado. A la distancia, muchas veces sin conocer destinos, ni atracciones, ni la moneda que se maneja, sólo emitir un ferry, elegir los horarios, hacerlos cerrar con un vuelo, es parte del armado y de una tercera parte de mi satisfacción personal.
  • Un segundo tercio, el llegar a destino, aeropuertos, salas vip, los vuelos, incluso escalas largas que nos dan el beneficio de salir del aeropuerto y «robar» un rato aunque sea en una ciudad que no conocíamos.
  • El tercio final, en destino, sus maravillas, sus atracciones, el sol, el agua cálida, el bocadillo de calamares al sol en la Plaza Mayor de Madrid, pasear por entre los canales de Amsterdam o recorrer la bellísima isla de La Digué en bicicleta, forman parte de esta satisfacción.

Pues bien ¿Evaluaste como se forma tu satisfacción, que proporción le das a cada etapa del viaje? ¡¡Dale, contanos!!

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